Honda VFR-800 FI ´01

Ésta fue, mi primera moto gorda, recuerdo que el día que fui a recogerla, estaba muerto de pánico, no sabía como respondería cuando enroscara el acelerador. Pues lo que me encontré, era la suavidad hecha moto. Imaginaos el salto de una NSR de 125 c.c. a una VFR de 800 c.c., era como estar en otro planeta, una vez cómodamente acoplado en el mullido asiento, tenías delante de ti un cuadro de mandos que se leía y entendía con una velocidad pasmosa, la calidad de los interruptores sabiamente colocados en las piñas del manillar, te permitía manejarlo todo con increíble facilidad, pero lo bueno era cuando la “retorcías un poco la oreja”, de su precioso tubo de escape salía un zumbido maravilloso, e ibas encadenando marchas con una suavidad inusitada, será lo que nunca olvidaré de este modelo, (he tenido dos VFR), parece una moto eléctrica, la suavidad del acelerador y de su entrega de potencia es única en el mercado de motos.
Te permitía hacer viajes con una comodidad media-alta, no tenía una gran autonomía, entre 225 y 275 km, dependiendo del ritmo, pero era más que suficiente porque tu culo y tus riñones, pedían ya a gritos una paradita.


Cuando te metías en faena, en carretera de curvas, te permitía ciertas alegrías, pero no demasiadas, ya que aunque siempre se le ha etiquetado como modelo sport-turismo, yo lo metería principalmente en turismo con alguna capacidad sport, con este modelo fue con el primero con el que roce estribera en el suelo en una curva, menudo susto me llevé!, gracias a Dios, no pasó nada más que hacer una paradita en el arcén para recuperarme del sobresalto y seguir. El mantenimiento no era excesivo, siempre y cuando tengamos presente que es un vehículo de cierta tecnología ya, y necesita un control y hay ciertas piezas que cuando te toca cambiarlas, conviene que tomes aire antes de enterarte del coste, como el kit de arrastre…
En mi caso, me sirvió para enamorarme más si cabe de las motos y para adentrarme en el club de las motos de alta cilindrada, para enseñarme a conducir y controlar una moto grande y relativamente pesada, ya que con los llenos realizados se iba a 250 kg. y por supuesto para reafirmar el pensamiento de que Honda, hace motos fiables como nadie, la compré de segunda mano con 12.000 km, y la vendí con 28.000 km después de un año y medio, me llevó a Pingüinos por primera vez, al Gran Premio de Jerez por dos veces, a León, Burgos, tantos y tantos sitios, en los que disfruté de viajes muy , muy divertidos, además siempre con el añadido de que  es un modelo que en el mercado de segunda mano mantiene bastante bien su valoración. En resumen una moto altamente recomendable para cualquier piloto, que tenga un mínimo de experiencia, para disfrutar de infinidad de km. Y recordad, que el mejor control de tracción y de velocidad para una moto, está en nuestra cabeza, no lo desconectéis cuando vayáis encima de ella.



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