BMW K1300R una máquina bien hecha…

Fue allá por el año 2006, hace ya 11, cuando mi vida personal y profesional dio un gran cambio. En lo personal, encontré a la persona con la que deseo envejecer y en lo profesional encaucé mi camino hacia una dirección en la que yo era dueño de mi futuro.

Pero los cambios no se quedaron ahí, por aquella época “pilotaba” una Fireblade del 2004, una moto que me había hecho entrar en el mundo de las deportivas por la puerta grande y con la que había disfrutado como un enano, pero pensé que era el momento de cambiar…, y cambié la Honda por una BMW K1200R, la verdad es que aquella moto-transformer me enamoró desde el primer momento por sus formas…

Me parecía una moto muy agresiva de líneas, con un motor muy potente, declaraba 160 C.V. y un par motor descomunal, es verdad que tenía ciertos defectos, pero me gustaba tanto, que obviaba los puntos flacos.

BMW K1300R

Lo que ocurrió es que todavía tenía en la sangre el veneno de las deportivas y lo de entrar en circuito me rondaba por la cabeza, así que terminé cayendo primero en las garras de una Yamaha R1 del 2007 y después en la evolución de la Fireblade y adquirí una CBR 1000RR del 2009.

Después de disfrutar de mil peripecias con la Honda, de entrar en más de 20 ocasiones en circuito, y de intentar exprimir sus posibilidades, creo que no llegué ni al 50% de lo que podía dar esa moto…, volví a decidir que las deportivas tenía un punto y aparte en mi vida y como nunca me pude quitar de la cabeza la silueta de la BMW busqué una opción entre las unidades disponibles de la evolución de la 1200R.

Contacté con un motero de Sevilla el cual tenía una BMW K 1300R impecable, y después de darle un par de vueltas en la cabeza decidí que sería mi próxima montura.

Una vez la moto estaba en casa, pude disfrutar de nuevo con su estampa, más impresionante si cabe que la de la 1200, es una moto muy larga y pesada, pero impacta cuando la tienes cerca de ti. Estaba como loco por arrancarla e ir a dar una vuelta y aunque era 29 de Diciembre y hacía un frío que pelaba, no me pude contener…

BMW K1300R

Estaba claro que no tenía nada que ver con lo que había pilotado hasta hacía pocas semanas, pero eso ya lo sabía, la postura es muy similar a la de su hermana pequeña, pero si noté una mejora ostensible en la gestión del motor y en la suavidad en el accionamiento del cambio, que recordaba con amargura de la 1200.

Después de hacer las presentaciones comencé a ponerla un poco a mi gusto con un cambio generalizado de pintura y algún que otro vinilo…

Pero como para conocer realmente lo que le puedes pedir a una moto el mejor escenario es un circuito, me fui este fin de semana con mis amigos de JK Competición a rodar al circuito de Albacete, para ver de que era capaz la BMW K1300R.

bmw k1300r

He de admitir, que en pricipio iba con algunas dudas sobre como se podría comportar una moto que obviamente no está hecha para sacar a relucir sus virtudes en un circuito de velocidad, por razones lógicas, nula protección contra el viento, excesivo peso, demasiada distancia entre ejes, frenos, suspensión delantera con Duolever, transmisión trasera por cardán…, es decir un cúmulo de características que no invitan a exprimir esta moto en circuito.

Pero hete aquí que me llevé una sorpresa mayúscula, la K se desenvuelve en circuito mucho mejor de lo que cabría esperar…

bmw k1300r

Detalles:

  • Los frenos que no llevan pinzas de anclaje radial sino unas pinzas fijas de cuatro pistones con latiguillos metálicos funcionaron perfectamente sin dar sintomas de fatiga en ningún momento, con una buena mordiente y con una dosificación más que aceptable.
  • La nula protección contra el viento de esta moto es un pequeño handicap en la recta de Albacete, ya que por mucho que me escondiera dentro de la pequeña cúpula sport, mi altura, (186cm) y la ausencia de carenado molestaban cuando llegabas a los 200 km/h de marcador.
  • El peso si me pareció un problema más llamativo, es verdad que cuando estas en marcha no notas en absoluto su tonelaje pero cuando se trata de tirar la moto entrando en una curva, las inercias que genera su peso te pueden dar un susto importante si no vas preparado…

bmw k1300r

  • La distancia entre ejes es obvio que penaliza en las curvas cerradas , en el circuito, en el garrote de derechas que hay antes de llegar a las curvas de la cafetería, se hacía sentir perezosa hasta decir basta, costaba meterla en la curva lo indecible, pero esto era de esperar…
  • Por contra, en las curvas rápidas o en las redondas como la paellera daba gusto trazarlas, la moto no se mueve un pelo de la trazada tumbando, sin dar el menor atisbo de nerviosismo en el tren delantero.
  • He de admitir que si me resulto extraño, no inseguro, el tacto del Duolever al aplicar los frenos, el diferente comportamiento comparado con una horquilla invertida hace que al principio lo extrañes, pero con el paso de las vueltas te vas acostumbrando hasta no echarlo de menos.

bmw k1300r

  • En cuanto al cardán pensaba que me iba a penalizar más de lo que lo hizo, también es verdad que no apuré demasiado por miedo a una reacción descontrolada, pero no me disgustó.
  • Decir que rodé con el control de tracción y el ABS desconectado para evitar sustos innecesarios.
  • La verdad es que según iban pasando las vueltas me sentía cada vez más cómodo y empezaba a disfrutar de mi “Optimus Prime” particular, dicho con todo el cariño…

bmw k1300r

  • Por último decir que daba gusto acelerar al salir de las curvas ya que aunque por mucho que dejara bajar de vueltas el motor, tenía “chicha” disponible desde las 2.000 r.p.m., lo que te permitía unos lujos que con una deportiva son inimaginables.

Conclusión:

En definitiva, me lo pase genial rodando con la K en Albacete y me demostró que detrás de esa imagen de “macho-bike” creada para aceleraciones brutales y para afrontar viajes con relativa comodidad existe también un pequeño corazón con ADN racing deseando desatarlo cuando se encuentra en una pista de carreras. Sinceramente, estoy encantado con mi última adquisición…

bmw k1300r