Honda CBR 1000RR ´05

Menudo misil!, la RR fue mi primera moto gorda de verdad, después de haberme rodado con la VFR, decidí que había llegado el momento de pasar a palabras mayores, la verdad es, que siempre me han gustado las superdeportivas, pero en un principio nunca me planteé tener una, pero tengo que reconocer que después de recorrer cerca de 16.000 km con la VFR, decubrí, que disfrutaba mucho más con las curvas que con las rectas, y aunque la VFR no lo hacía nada mal en lo primero, me daba la sensación, que necesitaba algo más, tanto en agilidad como en potencia. Mentiría, si dijera que cuando me subí por primera vez en la “Fireblade”, (así se ha llamado siempre éste modelo), no estaba nervioso, por saber como reaccionaría ésta al girar el puño del acelerador, pero enseguida me dí cuenta, que como todas las motos que salen de la firma japonesa, son facílisimas de conducir, si no haces locuras…




La CBR, era una moto que te permitía conducirla, si no te metías en pedirla exprimir sus cualidades, en monomarcha, es decir, en cuarta, tenías una buena salida y te dejaba llevar una velocidad legal, sin sentir que estabas apurando el motor, la postura era “cómoda”, sabiendo que hablamos de una RR, la postura no estaba muy forzada hacia los semimanillares, ni las piernas se encontraban demasiado flexionadas, el tarado estandar de las suspensiones era correcto para todo tipo de uso y lo que experimentabas cuando en una marcha corta, la “retorcías la oreja”, era inenarrable, subidón de adrenalina al instante, que maravilla de moto, además siempre con la sensación de tenerlo todo controlado, que además en caso de tener que frenar con cierta urgencia, los dos discos delanteros asistidos por pinzas de anclaje radial funcionanban a la perfección deteniendo sin complicaciones el conjunto en un abrir y cerrar de ojos. La estética de la moto estaba logradísima, con el escape saliendo por debajo del “testimonial” asiento del paquete, su carenado envolvente y afilado y su innegable parecido a la RCV210 de Moto GP, que por aquel entonces dominaba como nadie Valentino Rossi.
Otra de las cosas que te cautivaba nada más encender el contacto, era el rugido ronco que salía por el escape, espectacular! y en el momento que en punto muerto girabas el puño del acelerador, la aguja salía disparada como una posesa hacia la zona roja del cuentarrevoluciones. De esta moto recuerdos buenísimos momentos, sólo algun que otro susto, ya que como por aquel entonces, los embragues antirrebote no se habían extendido, en reducciones bruscas se bloqueaba la transmisión, provocando un derrape con la rueda trasera, que si no estabas preparado, te llevabas un susto importante.
En resumen, una moto muy recomendable para adentrarte en el mundillo de las deportivas, que nunca te va a poner en apuros a no ser que tú te los busques, y que aún así, te permitirá rectificar y salir indemne del problema. Además es un modelo que todavía hoy en día en el mercado de segunda mano puedes encontrar alguna que esté en buenas condiciones y a muy buen precio.