Si, stop y además como digo en el título muy amargo. Hace casi dos semanas que no escribo en el blog, y ha sido por una circustancia, que espero que no os ocurra nunca, el final no ha sido muy malo, pero podía haberlo sido.

Os estoy hablando de un accidente. Quizás estamos acostumbrados a oír en televisión todos los fines de semana, el parte de cifras de accidentes, sin prestarle más atención que unos segundos, pero cuando te toca de cerca, piensas en todas las personas que semana tras semana tienen que lidiar con tan desagradable circustancia, y si como en mi caso, todo se queda en un susto gordo y unos meses de recuperación, todavía puedes dar gracias al cielo.

El pasado sábado, salí a dar una vuelta con mi mejor amigo, después de una semana bastante estresante, consideramos que lo mejor para relajarnos era salir a hacer unas “curvas”. Después de una primera parte de la excursión en la que todo transcurría fantásticamente, paramos a tomar un “pincho”, para reponer fuerzas, y disfrutar de lo segundo mejor de estas salidas de fin de semana, la tertulia. Que si mira como suena el escape nuevo de la moto, que si Stoner esta intratable, que si Simoncelli no aprende, que si esta curva la he cogido mejor, pero esta se me atraganta…, en fin, disfrutar de la compañía de un amigo hablando de nuestro “hoby” favorito. Ibamos camino de Ávila desde las Navas del Marqués, pasando por el Barraco, pues bien, cuando estabamos llegando a Ávila, en una maldita curva a izquierdas, ciega y en cambio de rasante, mi amigo tuvo la mala suerte de hacer un “punto muerto” en mitad de la curva, quizás lo que le salvo de una lesión irreparable, fue la serenidad y habilidad de hacerse un “recto”, por el único sitio que no había “guardarraíl ASESINO”, se fue por un terraplén hasta chocar contra una valla de alambre, cayéndole la moto encima del cuerpo. Lo que vino después fue una sucesión de carreras, nervios, impaciencia, y al final un pequeño alivio al conocer que el primer diagnóstico de las lesiones no era excesivamente grave. La avería es muy importante, pero nada que no se pueda recuperar con unos meses de reposo y el amor de una esposa, que se desvive por él.

Después de vivir tan de cerca una situación como esta, hay muchas cosas que comienzas a replantearte, algunas no es que no las pensaras antes pero una situación tan extrema te las magnifica, lo que está claro es que cada vez me quedan menos ganas de salir a rodar por las carreteras ordinarias, demasiados peligros añadidos al de conducir una moto, siempre que se pueda, en circuito.

Para terminar, os recordaré, que si por desgracia os ocurre un hecho parecido, no olvidéis nunca. No quitarle el casco al accidentado hasta que lleguen los servicios de urgencia, y no moverle de su posición, tampoco, podríais agravar alguna lesión interna si existiese, intentar mantener la calma, en lo posible, y estar al lado del accidentado, intentando reconfortarle y animarle, “en lo posible”, claro está.

Agradecer a los servicios de urgencia sanitarios y a la Guardia Civil, su rápida intervención y el trato que le dispensaron a mi amigo, y a un motero “desconocido” de Talavera de la Reina, que estuvo en todo momento con nosotros dos, echando una mano en lo que podía. Mil gracias.

Amigo, verás como te recuperas totalmente “en menos que canta un gallo”, tienes a mucha gente a tu alrededor que te echaremos una mano y las dos si hace falta, pero sobre todo, tienes una mujer estupenda que va a ser tu muleta en estos momentos difíciles. ÁNIMO!