A la “Guzzi” le tengo un especial cariño, ya que fue la primera moto en la que monté… de paquete, era todavía joven para poder conducir una y un amigo de mi hermano mayor que la tenía, me dió una vuelta, durante el tiempo que duró el corto trayecto fuí incapaz de borrar una amplísima sonrisa de mi cara, y lo que es peor, me duró hasta una hora después de haberme bajado de la moto, ese día descubrí que las motos serían mi droga particular.

La Le Mans es uno de los modelos más emblematicos de la marca Italiana, en su época destilaba estilo “racing” por los cuatro costados, era rapidísima, frenaba como un “diablo” y tenía la clase del diseño Transalpino.

Si por algo se le conocía a la firma del Lago Como, era por sus motores bicilindricos transversales en “V”, después de sacar al mercado la 750 S3, aumentaron la cilindrada de éste hasta los 844 c.c. haciendolo al mismo tiempo también la relación compresión, le cambiaron el sistema de escape instalando uno que tenía menor pérdida de potencia y unos carburadores Dell´Orto sin filtro de aire. Eso sí, a pesar de las modificaciones, las tripas de esta maravilla estaban bastante anticuadas, ya que mantenía el sistema de válvulas accionadas por barras de empuje y una caja de cambios de cinco velocidades. Aún así el motor era capaz de entregar 80 CV. a 7.300 r.p.m. con un gran tirón a medio régimen, catapultando a la Guzzi hasta los 209 km/h, que no era nada despreciable. Se beneficiaba además de las bondades de un bastidor de acero rígido que conseguía hacer maravillas entre curvas a pesar de tener que “lidiar” con los movimientos provocados por el cardán, seguramente algo ayudaría también el rígido tarado de las suspensiones lo que conseguía que a elevadas velocidades la moto fuera más tiesa que una “vela”. Para detener esta máquina los Ingenieros la dotaron de un equipo de frenos firmado por Brembo de lo “mejorcito” que se fabricaba por aquel entonces, con un avance de lo que en la actualidad se denomina frenada combinada, cuando accionabas la maneta de freno, éste actuaba sobre uno de los discos delanteros y al pisar el pedal se accionaba el segundo disco delantero y además el trasero.

La Le Mans tuvo una vida más o menos longeva, se mantuvo en fabricación durante unos 20 años, el princpal problema fué que en toda su vida no evolucionó casi nada en absoluto. En este caso se demostró la máxima que reza, “lo nuevo hace bueno a lo viejo”. A pesar de que Guzzi, hoy en día sigue comercializando modelos con cierto éxito, nunca ha conseguido igualar lo que logró con la 850 Le Mans.

Modelo, Moto Guzzi Le Mans 850.

Motor, bicilindrico en V a 90º transversal de 844 c.c. que rendía 80 CV. a 7.300 r.p.m.,

Transmisión, cinco velocidades, secundaria por cardán.

Suspensión, delantera multirregulable, trasera por doble amortiguador.

Frenos, disco en ambos trenes.

Chasis, multitubular de acero.

Peso y velocidad, 216 kg y 209 km/h.