Como ya os comenté el miércoles pasado, este fin de semana, los concesionarios Harley-Davidson de toda España, organizan de nuevo la campaña “cada km cuenta”. Gracias al apoyo recibido en la anterior edición, la firma de Milwaukee, ha decidido repetir la experiencia de nuevo. Y como también os dije, mi intención era colaborar, aunque no fuera con muchos kilómetros, ya que lo importante era acercarse y sumar.

 

Pues dicho y hecho, esta mañana a las 10:10 h. me acerqué al concesionario Harley-Davidson, Makinostra, para inscribirme, 5 minutos de charla con Javier Ares, (por cierto, si necesitáis cualquier cosa de Harley en Madrid, acercaos, os atenderá de lujo), una vez comprobados los kilómetros, era el momento de ponerse en marcha.

La verdad, es que hacía mucho tiempo que no salía un fin de semana con la moto para hacer unas “curvas”, casi desde el maldito día en el que mi “compadre”, Valentín, tuvo el accidente, (del que por fortuna, esta totalmente recuperado), con su reluciente CBR 600 RR. Mi CBR casi ni había salido del garaje, era como una especie de luto sentimental, al saber que no le volvería a llevar pegado al carenado, ningún fin de semana más, Poli, no sabes lo que se te echa de menos en esta salidas moteras. Bueno, al grano, después de dejar el concesionario Harley, me puse en marcha dirección a la carretera de Colmenar Viejo, ya que si había llevado esa especie de luto, la forma de romperlo no podía ser otra que hacer las curvas que mi amigo y yo nos sabemos de memoria, las de la carretera que va del pueblo de Los Molinos hacia el Puerto de Navacerrada, buen asfalto y curvas muy divertidas. Buenas sensaciones, aunque la verdad, me he notado un poco oxidado, serán los años…, que no perdonan.

Después de un pequeño descanso, las fotos de rigor, y vuelta para el concesionario, tocaba la comprobación de los kilómetros.

Hace poco leí una frase que me hizo gracia y con la que no puedo estar más de acuerdo, “sólo los moteros saben lo que sienten los perros al sacar la cabeza por la ventanilla del coche”, y es que en el trayecto de regreso he disfrutado como hacía tiempo que no lo hacía con la moto, saboreando cada km. y cada curva, totalmente relajado y sin pensar en nada, sólo en la siguiente curva, y como dijo una vez Kevin Schwantz, “montar en moto es lo mejor que puedes hacer con los pantalones puestos”, pues eso, que después de muchos meses sin salir de la ciudad con mi Honda, hoy me lo he pasado genial y de paso hemos echado una pequeña mano, a muchos niños que lo estan pasando muy mal.

Al final 138 km. de ayuda, cuando llegué a Makinostra, de nuevo Javier me comprobó el cuentakilometros y hasta la próxima. Fantástica iniciativa la de Harley-Davidson.

Pero no os olvidéis, lo mejor de todo, está a la vuelta de la salida con la moto, en mi caso, me esperan dos preciosidades, mi mujer y mi hija, no lo dudéis, lo mejor de la excursión en moto de cada fin de semana, es volver a estar con la gente que te quiere. Conduce con responsabilidad, es el consejo de un amigo.