MV Agusta F4 Tamburini, el arte hecho moto 

Estamos hablando, quizás, de una de las motos más bellas que hayan salido nunca, de una cadena de montaje. La F4 Tamburini fue una edición especial de la F4 1000, bautizada de esta manera en honor a su creador, Massimo Tamburini, un “Genio” incomparable.

f4 tamburini

Este modelo de verdadero coleccionista, era la culminación de un proceso de mejora que nacía muchos años atrás. En el año 1992, Claudio Castiglioni, el mítico jefe de Cagiva, se hacía con la propiedad de MV Agusta, aprovechando que por aquél entonces Don Claudio tenía entre sus empleados a un tal Massimo Tamburini, decidió afrontar el reto de crear una moto que fuera la referencia entre las motos de cuatro cilindros y 750 c.c., es decir, en competencia directa con la armada Nipona. Para este modelo, Castiglioni había adquirido los derechos de un novísimo motor de cuatro cilindros, inicialmente ideado por la factoría del “cabalino rampante”, dicho motor aportaba rasgos realmente novedosos, quizás el más llamativo de todos era una configuración radial de las válvulas, lo cual permitía que la cámara de combustión fuera más compacta, mejorando notablemente la respuesta del motor en cuanto a potencia y eficacia. Además incorporaba una caja de cambio tipo casete, inyección de combustible y lo que pasaría con el tiempo, a ser la seña de identidad del modelo, un maravilloso y bellísimo sistema de escape bajo el colín, del tipo, “cuatro en cuatro”.

f4 tamburini

Con la F4 Tamburini, nada debía ser usual, la parte motriz se acoplo a un chasis realmente exótico, el bastidor se diseñó partiendo de tubos de acero de sección circular con chapas laterales de fundición, así como el basculante que copiaba el sistema de diseño y fabricación. Durante los últimos años de la década de los ´90, MV, continuó con el desarrollo de su buque insignia, teniendose que plantear una evolución en cuanto a potencia y cilindrada, ya que por aquella época las motos de tres cuartos de litro, empezaban a estar pasadas de moda, los Japoneses habían empezado a inundar el mercado mundial con modelos de 1.000 c.c. que tenía en torno a 40 CV. más de potencia que una 750 c.c., pero con la misma manejabilidad de éstas, lo que obligo a los Italianos a dar el salto a la cilindrada del “litro”. Unos problemas iniciales con el dimensionamiento de la configuración radial de las válvulas, lastró en sus comienzos el modelo de 1.000 c.c., pero la factoría Italiana no se desanimó y en el año 2004, dió a luz lo que sería la máquina definitiva, un auténtico misil “tierra-tierra” de 166 CV., 40 CV. más que la original de 750 c.c., con el correspondiente y sustancial aumento en el par motor, todo lo anterior, acompañado de la magnífica parte ciclo de la que ya hacía gala y de un diseño digno del mayor genio escultor, daban como resultado un verdadero objeto de deseo y culto, al alcance de muy pocos, ya se sabe que la exclusividad no es “gratis”.

f4 tamburini

El único handicap importante de esta moto era su máxima especialización, o si se quiere ver de otra manera, su máxima virtud, esta montura esta hecha para lo que está hecha, valga esta redundancia para clarificar la finalidad a la que se orienta la MV… Correr en circuito, y poco más, la F4 Tamburini no es una moto cómoda, no es suave, más bien diría, que bastante brusca, no perdona los errores, eso sí, si tienes experiencia con motos deportivas y te la llevas a un circuito “ratonero”, vas a disfrutar más que un “zorro en un gallinero”. Es un magnífico juguete, exclusivísimo, pero un juguete…digno de uno de los orfebres de motos más importantes que ha dado la industria de las dos ruedas en toda su historia, en definitiva… una JOYA!