Cagiva 500 GP una obra de arte

La Cagiva 500 GP fue una de esas «Rara Avis» que se ven de vez en cuando en el Mundial de Motociclismo, una moto que es una belleza con ruedas y además capaz de ganar carreras…, es verdad que no fueron muchas, y además justo antes de retirarse del Mundial, pero son esas victorias que se quedan en la retina de los aficionados.

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Edie Lawson en el circuito de Hungaroring en el año 1992, tras una inspiradísima elección de neumáticos del piloto Norteamericano, Laguna Seca en el año 93 con John Kocinski y quizás la que más recordarán todos los aficionados, Australia 94, también con el piloto del Águila a lomos de la moto Italiana, peleándose con motos, como la Honda de Doohan o la Suzuki de Schwantz…

Seguramente la Cagiva del año 94 fue la mejor de todas las Cagivas de GP, desde que en el año 84 apareció por primera vez como culminación de un sueño que tenía el mítico Giovanni Castiglioni, la moto era pequeña y musculosa, pero al mismo tiempo sumamente aerodinámica.

El motor era un V4 a 80º que rendía 175 CV, algo menos que la Honda de Mick y la Suzuki de Kevin, anteriormente la Cagiva había probado a montar chasis de Carbono, pero en la actualidad montaba un doble viga de Aluminio.

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No obstante la moto chorreaba Carbono por los cuatro costados, desde el manillar hasta el basculante…, todo ello para construir una moto que al mismo tiempo que era una obra de arte con ruedas, podía ganar carreras, eso si, como decían sus mecánicos, para que la Cagiva ganara una carrera se debían de unir una serie de factores muy concretos, pero como he dicho, seguramente será una de las motos de GP más hermosas que se hayan podido ver nunca…

 

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